CANTA, CANTA, CANTA!!

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Me da un poco de vergüenza decir que hace poco hubo un tiempo en mi vida en el que se me quitaron las ganas de cantar. Mejor dicho, se me quitaron las ganas de cantar alabanzas. Si bien lo hacía en la iglesia, la canción en mi corazón estaba en silencio. No es la primera vez que me ha sucedido. Hace muchos años también me paso. La diferencia era que esa vez físicamente no podía cantar. Mi voz física se detuvo por una larga temporada, y me era imposible cantar. Casi sentía como si tuviera algo en mi garganta que no dejaba que mi voz saliera cuando quería cantar.
Pero esta vez era diferente. No había nada físico por decir así deteniéndome. Pero simplemente no quería, no podía y no lo hacía. Y como tonta caí en la trampa. Que podría decir que me tendió el enemigo, pero la que entre y se quedó allí fui yo.
Vez el diablo odia nuestra alabanza a Dios. Siempre ha sido así, gran parte de su auto destrucción fue el hecho de que el quería la gloria de Dios para sí mismo. Pero también él sabe muy bien lo que la alabanza hace en nuestras vidas.
Quiero que lo veas aquí en esta historia super conocida de la vida de Pablo y Silas. Te cuento lo que estaba sucediendo.
Pablo y Silas estaban en caminando y se encontraron con una joven esclava que tenía un espíritu que podía adivinar el futuro, esto les hacía mucho dinero a sus amos. Ella los seguía a Pablo y Silas diciéndole a todo el mundo que estos hombres habían venido a decirles como ser salvos.  Entonces Pablo ya cansado de esto se voltio y le ordeno al espíritu que se fuera de esta chica. En resumidas cuentas, los amos de esta muchacha se enfurecieron ya que su mina de oro se les acabo. Aquí está el resto de la historia en Hechos 16:

“19 Las esperanzas de sus amos de hacerse ricos ahora quedaron destruidas, así que agarraron a Pablo y a Silas y los arrastraron hasta la plaza del mercado ante las autoridades. 20 «¡Toda la ciudad está alborotada a causa de estos judíos! —les gritaron a los funcionarios de la ciudad—. 21 Enseñan costumbres que nosotros, los romanos, no podemos practicar porque son ilegales».
22 Enseguida se formó una turba contra Pablo y Silas, y los funcionarios de la ciudad ordenaron que les quitaran la ropa y los golpearan con varas de madera. 23 Los golpearon severamente y después los metieron en la cárcel. Le ordenaron al carcelero que se asegurara de que no escaparan. 24 Así que el carcelero los puso en el calabozo de más adentro y les sujetó los pies en el cepo.”

Hasta este momento vemos que después de liberar a esta muchacha todos se voltearon contra ellos y los desnudan y los agarran a golpes con palos de madera. No los golpearon un poquito, los golpearon severamente y encima los meten a la cárcel. No solo los meten a la cárcel si no que los aseguran para que no se escapen poniéndole cepo en los pies. Y para rematar no es cualquier calabozo si no el de más adentro posible.
No sé si alguna vez has puesto un pie en una cárcel. Quizá has visto algunas en las películas o en la Tv… cualquier cárcel que se te venga a la mente probablemente parezca un hotel de lujo a comparación del hueco en el que metieron a Pablo y Silas. No llamaron a un médico después de la tremenda golpiza que les dieron. Nadie les limpio las heridas, no les dieron comida, nadie los llevo a un baño, simplemente lo dejaron metidos en ese hueco, a lo mejor muy apestoso, pero definitivamente oscuro y sucio.

Pablo y Silas no tenían idea de que sucedería con ellos. Usualmente encarcelaban a las personas para esperar un juicio o una ejecución. Estaban allí quizá sintiendo un terrible dolor por sus heridas, en un lugar bastante inhumano sin embargo esto es lo que sucede a continuación:

“Alrededor de la medianoche, Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos a Dios, y los demás prisioneros escuchaban.”

Lo último que se me hubiera ocurrido hacer en esa situación probablemente hubiera sido orar y cantar. Siendo brutalmente sincera quizá estaría orando, pero en forma de queja o de lamento, y no en adoración a Dios. Estaría tan frustrada con el dolor físico, tan abrumada por la situación y por no saber que estaba por suceder que creo que mi reacción hubiera sido más una de miedo o de queja que de alabanza.
Y esa es la trampa. La trampa en la que caemos muchas veces. La que nos roba la oportunidad de levantar nuestras voces en canto aun medio de los momentos más oscuro de nuestra vida.

Estoy casi segura que física y quizá hasta emocionalmente ellos no querían cantar. Seguro les dolía hasta el pelo, seguro no podían ni respirar bien después de la golpiza, quizá apestaba terriblemente y se morían de hambre. Quizá en el fondo de su mente estaba la pregunta ¿y ahora como saldremos de esta?

Pero tomaron la decisión correcta.

Así es, Alabar a Dios muchísimas veces va a ser una decisión más que una emoción. Porque cuando miramos alrededor quizá en múltiples ocasiones todo alrededor te estará gritando y diciendo, “ no hay razón para cantar ahora”, “ todo es un desastre”, “mejor cállate y quéjate”

Yo me he sentido así. Muchas veces, al mirar mi situación y no ver ningún tipo de salida y tener que enfrentarlo día a día sentía las “ganas” de cantar morir poco a poco dentro mío. Estaba tan enfocada en mi alrededor que me estaba hundiendo sin saberlo. Cuando en realidad lo mejor podía hacer en ese momento es empezar a cantar.
No estoy hablando de poner cualquier canción “alegre” para distraerme. 
Estoy hablando de empezar a cantar a himnos o alabanzas que declaren y exalten quien es Dios y lo que El ha hecho en mi vida. Canciones que son declaraciones de fe, canciones que me hagan recordar su bondad, canciones que levanten mi fe. Canciones que entronen a Dios en medio de aun mi peor circunstancia. Canciones llenas de verdad y de la palabra de Dios.

La biblia está llena de ejemplos y de llamados a alzar nuestra voz en alabanza. Dios creo la alabanza para el si, pero para nuestro bien también. Si bien él nos creó para darle gloria y alabanza, en el momento en el cual nosotros empezamos a alabarlo y levantamos nuestras voces todo cambia. Quizá tu situación no cambie, pero tus ojos son abiertos, tu alma liberada y Cristo es glorificado en nuestras vidas ¡Y el enemigo sale corriendo! Donde había tristeza llega gozo, donde había desesperanza nos llenamos de fe y esperanza, al oír nuestra propia boca declarar las verdades de la grandeza y gloria de Dios nuestra alma es alentada y fortalecida.
Y a la vez Dios se mueve en medio de las alabanzas de su pueblo. Lo vemos en la biblia vez tras vez, en las murallas de Jericó, en la batalla de Josafat (2 Cronicas 20), en los salmos, El rey David amaba cantar y alabar a Dios, etc pero lo vemos aquí también en Hecho 16 al final de lo que paso con Pablo y Silas :

“26 De repente, hubo un gran terremoto y la cárcel se sacudió hasta sus cimientos. Al instante, todas las puertas se abrieron de golpe, ¡y a todos los prisioneros se les cayeron las cadenas! 27 El carcelero se despertó y vio las puertas abiertas de par en par.”

Dios nos ha dado un arma poderosa y es la alabanza. Si el enemigo logra callarte, te está robando de tu poder. Quizá era lo que menos tenía sentido de hacer, quizá no tenían ganas de hacerlo, quizá se sentían tan adoloridos que su canción no era para nada melódica pero igual lo hicieron. Igual hicieron un “sacrificio” de alabanza, alzaron sus voces a la media noche en el peor lugar posible y Dios irrumpió con poder. La alabanza desata el poder de Dios sobre nuestras vidas, la alabanza hace huir al enemigo, la alabanza fortalece nuestra fe, la alabanza rompe nuestras cadenas. Y muchas veces no solo nuestras cadenas si no la de los que están alrededor nuestro.

Uno de mis recuerdos más tempranos de cuando era chiquita, es de tener pesadillas y ver cosas en mi cuarto que me asustaban. Hasta ahora lo recuerdo. Entonces como cualquier criatura llamaba a mi mama. Ella venia y oraba conmigo. Pero como seguía sucediendo, un día mi Mama me enseño una canción. Super simple, pero increíblemente poderosa.
La canción decía así:
“ El poder esta en sus manos, 
Todo pertenece a Cristo. 
Venciste la muerte, también al maligno.
Cristo ha vencido en Gólgota.
Tiene el poder, todo el poder.
Cristo ha vencido en Gólgota.”

Tenía alrededor de 3 o 4 años pero la canción y su letra la tengo grabada en el corazón. Y lo que hicieron la noche que las cante también. Me fui a dormir, pero no podía, y al abrir mi ojos veía algo en la esquina de mi cuarto. Literal como si algo estuviera parado mirándome pero en el techo. Cerré los ojos y con toda la fe que una niña de esa edad puede tener empezó a cantar y sin tener gran entendimiento de la teología detrás de las letras saliendo de mi boca canté y cante hasta que al abrir mi ojos ya no había nada más en mi cuarto.

Yo sé de primera mano lo que hace la alabanza. No solo por ese momento que ha quedado por siempre conmigo, sino porque lo he visto y lo sigo viendo en mi vida. En los momentos más bajos de mi vida el enemigo siempre ha querido robar mi alabanza. Siempre ha querido callar mi canción. A veces físicamente pero siempre en mi corazón. Siempre me ha querido decir que no hay esperanza y que no hay razones para alzar mi voz en fe. Pero yo sé que apenas abro mi boca en fe, y empiezo a declarar en canto las verdades de Dios el enemigo se disipa. Sale corriendo porque no puede aguantar que alabemos a Dios y mucho menos en nuestras prisiones.

Quizá no te encuentres en una prisión física, quizá tu prisión sea en tu corazón. Quizá el enemigo ha logrado callarte. Quizá mires alrededor y no veas una razón para cantar.
CANTA igual. Es más canta aún más fuerte!
Alza tu voz en fe, alza tu voz en son de guerra, alza tu voz y mira como Dios actúa.  ¡Y si el enemigo te dice que no cantes porque nada pasara, CANTA UN MAS FUERTE!
Mira lo que dice Efesios 5 : 18-20
“18 No se emborrachen con vino, porque eso les arruinará la vida. En cambio, sean llenos del Espíritu Santo19 cantando salmos e himnos y canciones espirituales entre ustedes, y haciendo música al Señor en el corazón. 20 Y den gracias por todo a Dios el Padre en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.”

¿Quieres ver el poder de Dios en tu vida? Canta, da gracias a Dios, alábalo, levanta tu voz.
Que tu vida este inundada de alabanza, que nuestros hogares sean lugares llenos de alabanza, que nuestros hijos nos recuerden siempre con una canción de cuando es Dios en nuestros labios. Pelea por ti, pelea por tu fe, pelea por tu familia con la alabanza.
Busca canciones llenas de verdad. Canciones que te recuerden la grandeza de Dios. Que te recuerden lo que ha hecho por ti. Que te recuerden su gran bondad y su poder. Canciones que hablen de nuestra victoria en Cristo. Así como la cortita canción que mi mama me enseño pero estaba empacada de la verdad de la cruz. Deja que tu boca se abra y sea llena de alabanza. Que tu alma de oiga cantar, que te oiga declarar lo que Dios ha hecho y seguirá haciendo. Alimenta tu fe con alabanza y la palabra de Dios.
Ayer dirigí las alabanzas en la iglesia. Y me sentía morir. Físicamente me sentía muy enferma, y no tenía nada de fuerza ni ganas de dirigir las alabanzas, pensé en un momento que quizá me iba a desplomar de lo mal que me sentía. Para colmo se me corto la voz y casi no podía ni cantar. Pero yo sabía que tenía que hacerlo. Sabía que había orado tanto por esto y que Dios había puesto varias canciones en mi corazón por un propósito. Las primeras canciones me sentía super débil. Luego el Pastor predico sobre nuestro poder en Cristo y lo que eso implicaba.
La siguiente canción que había pensado en cantar se llama “ In Christ Alone”.
Antes de subir a cantar solo le dije a Dios necesito tu ayuda, no puedo físicamente más, pero no voy a dejar que nada me detenga. No te miento en ese mismo momento cuando empezó a cantar sentí como si me volviera la vida. Me sentí fuerte, me regreso la voz, y empezamos a declarar la letra de esa poderosa canción.

“Solo en Cristo se encuentra mi esperanza,
el es mi luz, mi fuerza, mi canto
esa piedra angular solida en la tierra,
firme atravez de las mas feroces sequias y tormentas,
que amor mas grande, que profunda paz, cuando los miedos se calman , cuando se deja de luchar !
mi confort, mi todo en todo
aqui en el amor de Cristo firme estoy.

Solo en Cristo! Quien se vistio de carne
plenitud de Dios en un bebe inocente!
este regalo de amor y rectitud
menospreciado por aquellos que el vino a salvar:
y en esa cruz cuando Jesus murio,
La ira de Dios quedo satisfecha
 cada pecado sobre el fue puesto;
aqui en la muerte de Cristo yo vivo.

ahi tierra su cuerpo yacia
la luz del mundo por las tinieblas murio:
luego salio triunfante un dia glorioso
desde la tumba el se levanto de nuevo!
y permanece en victoria
la maldicion del pecado a perdido su dominio en mi por que soy de el y el es mio
comprado con la sangre preciosa de Cristo

No hay culpa en la vida, no hay miedo en la muerte, el poder de cristo esta en mi;
Desde el primer llanto hasta el ultimo respiro
Jesus manda mi destino
no hay poder del demonio, no hay esquema del hombre
jamas podra arrebatarme de su mano;
hasta que el regrese o llame a casa
aqui en el poder de Cristo estare de pie.”



Esta canción está llena del evangelio, declara nuestra salvación, la victoria de Cristo, y nos lleva declara una y otra vez la razón por la cual aún estamos de pie. En el poder de Cristo, solo en Cristo hasta que el regreso o me lleve a casa estamos de pie solo por su poder.
Mi alma y aun mi cuerpo fueron alentados al abrir mi boca en fe y alabar a Dios con alabanza llena de verdad y su palabra. Al oír las voces de las personas en la iglesia cantar a todo pulmón conmigo solo podía sonreír y cantar más fuerte.  No dejes que nada, ni nadie robe tu canción. Que nadie robe tu alabanza.
Deja que Dios entre en tu situación, Dios está en medio de las alabanzas de su pueblo (Salmo 22:3). El demuestra su poder cuando su nombre es engrandecido.
Es mi decisión, y quiero hacer mi habito de vida el llenar mi vida y la de mi familia de alabanza.
Y enseñarles a cantar en toda situación.

Ten animo, alza tu voz y canta!

descubre más en https://theredbird.weebly.com/blog---spanish/


NO MAS ORACIONES COBARDES

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Agradecemos por esta publicación a nuestra querida Pastora Paola Gordon.
https://theredbird.weebly.com/blog---spanish/no-mas-oraciones-cobardes



No es algo que uno quiera admitir pero he estado haciendo oraciones muy pequeñas. Y no hablo de largo o de duración. Me refiero a lo que estaba pidiendo.
Oraciones “seguras”, oraciones que son obvias y que no me iban a defraudar.
Oraciones cobardes quizás se le podrían llamar. Me tomo todo un proceso darme cuenta de esto, pero lo que más me choco fue el porqué de mis cobardes oraciones.
Hace casi ya un año estuve en una situación en la cual me sentí entra la espada y la pared. Una situación en la cual si yo hacía lo correcto estaba poniendo mi vida entera en riesgo. Pero yo sabía que era lo correcto. Una decisión entre honrar a Dios o mantenerme en un lugar de comodidad y seguridad. Y decidí honrar a Dios, pero en lo más profundo de mi corazón siempre hubo una “esperanza” o un pensamiento errado (mejor dicho) de que Dios, por el mismo hecho de que yo había elegido hacer lo correcto no dejaría que “las consecuencias” de esta elección dañaran mi mundito. Pensé quizá que al hacer lo correcto Dios me recompensaría con ahorrarme la pasada por el horno más caliente de mi vida.  Y estaba muy equivocada.

La decisión de pararme por lo que yo sabía que era correcto desencadeno una serie de eventos que nunca pensé se volverían realidad. Eventos que me partieron el corazón, eventos que no llego aun a entender en su totalidad pero que estoy empezando a ver más claramente. Pero eventos que por un tiempo me hicieron empezar a creer que esperanzarme en algo solo traía profundo dolor.
Y vez, está siempre ha sido una lucha para mi. He atravesado varios momentos de oscuridad y dolor en mi vida. Y mi reacción siempre ha sido cerrarme a las cosas que me puedan seguir hiriendo. Y negarme a volver a tener esperanza. Encontrar un nuevo “lugar seguro” y quedarme allí para no volver a enfrentar tremenda desilusión.



Dios empezó a mostrarme esto en mi propio corazón, empezó a mostrarme porque volver a tener esperanza me costaba tanto, estaba llena de miedo, de miedo a ser defraudada, de miedo a ser herida, de miedo a que mis oraciones no fueran respondidas tal y como las estaba orando.
Y la gran razón de esto es que mi esperanza estaba mal dirigida.
Yo quería que Dios haga algo de cierta manera porque yo decidí ser obediente. (¡suena lógico no me digas que no!)
Mi esperanza estaba en lo que Dios “haría por mi” y no en Dios mismo.
Tu y yo no siempre sabemos cómo Dios va a actuar, pero siempre podemos tener por seguro QUIEN ES EL.  Dios puede decidir ahorrarnos el dolor, o puede decidir caminar por el dolor con nosotros. ¡Pero si mi esperanza está en que Dios responda a mis oraciones palabra por palabra tal y como yo quiero entonces voy a vivir desilusionada y cobarde!

La seguridad de nuestras oraciones no se ancla al hecho de que Dios responda mis oraciones inmediatamente o que las responda como yo quiera, mi vida está anclada al hecho de que Dios es fiel y que EL no cambia, que siempre hace lo que es mejor para nosotros, aun cuando nosotros no podemos entenderlo o verlo.

Dios empezó a hablarme y me trajo a memoria la historia de los amigos de Daniel. En Daniel 3 está la muy conocida historia de Sadrac, Mesac y Abednego. Léela en su totalidad si deseas, más bien te animo a que la leas! Pero por tiempo aquí la resumiré un poco . Estos 3 muchachos vivían bajo el reinado de Nabucodonosor, y a este Rey se le había ocurrido hacer una imagen gigante de sí mismo y llamo a todos para que al sonar la trompeta y demás se inclinaran y la adoraran. ¿Vez por donde viene el problema no? Estos 3 jóvenes judíos sabían muy bien en su corazón que no podían y no debían adorar a nadie más que a Dios.  Lo que no te he dicho aun es que esta orden del rey venia con una amenaza, si es que no se inclinaban y adoraban la estatua entonces serian arrojados a un horno de fuego. TODOS en el reino se arrodillaron…
Lo dice asi en el v7.
“7 Así que al sonido de los instrumentos musicales,[ toda la gente, de cualquier raza, nación o lengua, se inclinó rostro en tierra y rindió culto a la estatua de oro que había levantado el rey Nabucodonosor.”

Piensa por un segundo lo que debe haber estado cruzando por la mente de estos chicos.  Ellos sabían que era lo correcto, no podían poner el mandato de un hombre sobre lo que ordenaba Dios. No podían adorar a nadie más que a Dios. Pero negarse los iba a llevar derechito a ser cocinados en un horno de fuego. No dudo por un momento que empezaron a orar, quizá hasta sus oraciones eran algo como “Dios mío sálvanos de este horno y de Nabucodonosor”, “¡queremos hacer lo correcto guárdanos del mal!” “Líbranos del horno tú sabes que seguiremos obedeciéndote “o “haznos justicia Dios." Pero lo asombroso de Sadrac, Mesac y Abed-nego fue la declaración que le hacen al rey Nabucodonosor al ser traídos delante de el.  Y en realidad tienes que ver la historia en esta perspectiva, ellos trabajan para el Rey habían sido colocados en sus posiciones por el mismo. Pero fueron acusados de no obedecer este decreto por unos astrólogos que seguro les tenían bronca por sus creencias (y porque los dejaban mal! )… leamos :

“11 Ese decreto también establece que quienes se rehúsen a obedecer serán arrojados dentro de un horno ardiente. 12 Pues hay algunos judíos —Sadrac, Mesac y Abed-nego— a los que usted puso a cargo de la provincia de Babilonia que no le prestan atención, su Majestad. Se niegan a servir a los dioses de su Majestad y no rinden culto a la estatua de oro que usted ha levantado».
13 Entonces Nabucodonosor se enfureció y ordenó que trajeran ante él a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Cuando los trajeron, 14 Nabucodonosor les preguntó:
—¿Es cierto, Sadrac, Mesac y Abed-nego, que ustedes se rehúsan a servir a mis dioses y a rendir culto a la estatua de oro que he levantado?15 Les daré una oportunidad más para inclinarse y rendir culto a la estatua que he hecho cuando oigan el sonido de los instrumentos musicales.[f] Sin embargo, si se niegan, serán inmediatamente arrojados al horno ardiente y entonces, ¿qué dios podrá rescatarlos de mi poder?
16 Sadrac, Mesac y Abed-nego contestaron:
—Oh Nabucodonosor, no necesitamos defendernos delante de usted.17 Si nos arrojan al horno ardiente, el Dios a quien servimos es capaz de salvarnos. Él nos rescatará de su poder, su Majestad; 18 pero aunque no lo hiciera, deseamos dejar en claro ante usted que jamás serviremos a sus dioses ni rendiremos culto a la estatua de oro que usted ha levantado.”



Considera 2 cosas conmigo: la primera es la gran arrogancia de Nabucodonosor sus palabras lo delatan al decir “¿que dios podrá rescatarlos de mi poder?” Se creía más poderoso que Dios. Se creía invencible. Y creían que tenía a estos muchachos en sus manos.
La segunda cosa es, la respuesta magistral que le dan estos chicos. Parafraseando fue algo asi :Mi Dios es CAPAZ de salvarnos, EL nos rescatara de tu mano Nabucodonosor. Mi Dios puede en un instante echarte a ti en el horno si así lo quisiera, PERO AUNQUE NO LO HICIERA,  que te quede bien en claro que JAMAS serviremos , ni adoraremos a nadie más aparte de Él.  ¿Estas leyendo lo mismo que yo?
Sadrac, Mesac y Abed-nego no dudaron ni por un segundo el hecho de Dios era más que capaz de salvarlos, de guardarlos DE el fuego, de cambiar la situación en un instante si así lo hubiera deseado. De eso no había duda. Pero la fe de ellos se demostró en su segunda declaración.
AUNQUE Dios decidiera dejarnos entrar al horno de fuego, aunque hemos hecho lo correcto delante de sus ojos, aun así, es digno de toda nuestra adoración, nuestra lealtad y nuestra confianza.
Esa Fe, no viene de creer que Dios solamente puede actuar y es capaz de actuar a nuestro favor si no que esa Fe está basada en QUIEN es Dios.

Dios es capaz de hacer lo que le pedimos, pero cuando el elige hacer las cosas de otra manera es para nuestro bien y para un bien aún mayor: su gloria.

Nabucodonosor se había metido contra la propia gloria de Dios. ¡Se creía Dios! Y ataco el mismísimo hecho de que Dios pudiera rescatarlos de su “poder”.  Si Dios tuviera la perspectiva tan corta como la nuestra quizá ,como a mi, me hubieran entrado unas ganas de mandar fuego desde el cielo y hacer de Nabucodonosor un rostizado. O simplemente hacer algo para mantener a estos 3 jóvenes fuera del horno y así “mostrar quien es el Boss”. Pero Dios, ve las cosas tan diferentes y siempre actúa a propósito.
Miremos lo que sucede a continuación:
“19 Entonces Nabucodonosor se enfureció tanto con Sadrac, Mesac y Abed-nego que el rostro se le desfiguró a causa de la ira. Mandó calentar el horno siete veces más de lo habitual. 20 Entonces ordenó que algunos de los hombres más fuertes de su ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego y los arrojaran al horno ardiente. 21 Así que los ataron y los arrojaron al horno, totalmente vestidos con sus pantalones, turbantes, túnicas y demás ropas. 22 Ya que el rey, en su enojo, había exigido que el horno estuviera bien caliente, las llamas mataron a los soldados mientras arrojaban dentro a los tres hombres. 23 De esa forma Sadrac, Mesac y Abed-nego, firmemente atados, cayeron a las rugientes llamas.”

Se molesto tanto que aparte de ponerse cual Hulk,subio la temperature del horno a mas no poder y  mando a llamar a sus hombre mas fortachones para amarrar a estos chicos y arrojarlos al horno ardiente. Nabucodonosor pensó que estaba dándoles una lección no solo a estos jóvenes si no a todos los que estaban observando este “desafío” de su parte. Pero Dios, hizo lo que quizá nadie se esperaba, lo que quizá estos 3 jovenes no hubieran deseado, lo que quizá por unos momentos hizo pensar a todos que este rey terrenal estaba en control de la situación y que el Dios de estos muchachos los había defraudado a ellos y a su fe y lealtad.
Leamos :
“24 De pronto, Nabucodonosor, lleno de asombro, se puso de pie de un salto y exclamó a sus asesores:
—¿No eran tres los hombres que atamos y arrojamos dentro del horno?
—Sí, su Majestad, así es —le contestaron.
25 —¡Miren! —gritó Nabucodonosor—. ¡Yo veo a cuatro hombres desatados que caminan en medio del fuego sin sufrir daño! ¡Y el cuarto hombre se parece a un dios![g]
26 Entonces Nabucodonosor se acercó tanto como pudo a la puerta del horno en llamas y gritó: «¡Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salgan y vengan aquí!».
Así que Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron del fuego. 27 Entonces los altos funcionarios, autoridades, gobernadores y asesores los rodearon y vieron que el fuego no los había tocado. No se les había chamuscado ni un cabello, ni se les había estropeado la ropa. ¡Ni siquiera olían a humo!”

Me encanta los de pronto de Dios. Me encanta que El hace las cosas a su manera y no a la mía. Me encanta como a veces parece que todo está perdido y de pronto es más clara que nunca su mano en medio de una situación. No los mantuvo fuera del fuego, pero estaba adentro con ellos. Dios no los había abandonado, ni se había hecho el sordo a sus oraciones, no era indiferente a su horno, Dios estaba caminando y paseándose en el horno con ellos. Desatando los lazos que el enemigo había puesto sobre ellos, y preservando sus vidas. ¡No se les quemo ni un pelo, ni el olor se les pego!

¿No te parece eso a ti un testimonio más grande que simplemente que no hubieran entrado al fuego? ¿No crees tú que la fe de estos muchachos fue más fortalecida por el hecho de que Dios mismo entro al fuego con ellos de que si hubiera respondido la oración de rescatarlos de la mano de Nabucodonosor a la primera? ¿No crees tú esto le tapó la boca por siempre a Nabucodonosor y a todos los acusetas del reino? Miremos las cosas con la perspectiva de Dios. ¡Quizá tu oración no ha sido contestada a la manera que esperabas, pero eso no significa que dejes de orar, no significa que Dios no es capaz, no significa que Él no está haciendo algo! Dios siempre está trabajando a nuestro favor, pero aún más Dios siempre está trabajando para mostrar su gloria aun en medio de nuestros hornos más ardientes. Mira como respondió Nabucodonosor:

“28 Entonces Nabucodonosor dijo: «¡Alabado sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego! Envió a su ángel para rescatar a sus siervos que confiaron en él. Desafiaron el mandato del rey y estuvieron dispuestos a morir en lugar de servir o rendir culto a otro dios que no fuera su propio Dios.29 Por lo tanto, yo decreto: si alguien, cualquiera sea su raza, nación o lengua, habla en contra del Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego, será despedazado y su casa será reducida a un montón de escombros. ¡No hay otro dios que pueda rescatar de esta manera!».
30 Luego el rey ascendió a Sadrac, Mesac y Abed-nego a puestos aún más altos en la provincia de Babilonia.”

¿No te parece que esa fue una mejor respuesta? ¿No te parece que fue un testimonio más inmenso de quien es Dios?
No solo Dios le mostro a este rey creído quien era en verdad el Unico Rey, si no que la Fe de Sadrac, Mesac y Abed-nego fue expandida exponencialmente. Vieron a Dios cara a cara en su horno, caminaron con El, lo vieron soltar sus ataduras, lo vieron obrar de una manera única. Algo que nunca hubieran experimentado si quizá una oración para ser “salvados” del fuego hubiera sido respondida. Aveces pensamos que Dios acrecienta nuestra fe respondiéndonos al instante, pero muchas veces acrecienta y fortalece nuestra fe dejándonos pasar por los hornos más ardientes de nuestras vidas y entrando en ellos con nosotros solo para demostrar en nosotros su gran poder.



Quizá así como a mí, las cosas no salieron tal y como las pediste. Quizá la justicia que tanto rogaste no llego, quizá oraste que Dios te librara de una u otra situación, pero allí te encuentras. Quizá pareciera que hiciste lo correcto y sin embargo aún estas sufriendo y Dios no ha hecho nada al respecto. No es así. No permitas que el miedo y el dolor cieguen tus ojos. Dios está ahí contigo, Él ha escuchado tus oraciones y conoce tu dolor, pero él también sabe mil veces más que nosotros que es LO MEJOR para nosotros. Su mano no se ha acortado, él no ha terminado contigo, El ESTA haciendo algo, míralo a El, está en el fuego contigo.
Dios está obrando a tu favor, pero también está obrando en ti. Me parece tan espectacular que al escribir la historia detallen que nada de ellos fue dañado más las ataduras que les puso el enemigo cayeron en el fuego. Dios sabe porque estas en el fuego, Dios sabe que temores y que miedos están sobre ti que ahora caerán en medio de tu horno. Dios está contigo, está haciendo algo, está trabajando, y en su tiempo veremos su gloria.


No dejes de creer. No dejes de pedir, no dejes de orar. No dejes que el miedo detenga tus oraciones. No dejes que el miedo haga pequeñas tus oraciones. Dios te escucha y la respuesta está en camino quizá no como la esperabas, pero SIEMPRE para tu bien.

Ahora, estoy haciendo oraciones grandes, oraciones llenas de Fe, oraciones que dicen, Dios tu eres capaz, pero, AUNQUE decidas responder de otra manera, decido seguir orando, seguir confiando, seguir arriesgándome, no porque hagas lo que yo quiera, sino porque tú siempre harás lo mejor para mí, y para que tu nombre sea glorificado.



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DIME SEÑOR ¿QUÉ QUIERES QUE YO HAGA?

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Todos tenemos la necesidad de un salvador. Si hay algo a lo que Dios sonrie es a un corazón dispuesto, que le vas a responder cuando te llame?
Mi mensaje hoy es muy práctico y tiene tres puntos: Campo, gente y gracia.
Cuando una persona tiene un ENCUENTRO PODEROSO CON JESÚS, siempre que hay una transformación de vida después de encontrarse con la gracia y misericordia de Dios, hacemos la misma pregunta: "¿Qué quieres que yo haga Señor?"
Dios hoy quiere decirnos que es lo que debemos hacer.

Dios te dice que hacer


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